Los acúfenos, también llamados tinnitus, son sonidos que una persona percibe sin que exista una fuente sonora externa. Pueden manifestarse como pitidos, zumbidos, silbidos o pulsaciones y sentirse en un oído, en ambos o dentro de la cabeza.
Su intensidad y frecuencia varían mucho. Algunas personas los perciben ocasionalmente, mientras que otras los escuchan de forma continua y ven afectado el sueño, la concentración o su calidad de vida.
Los acúfenos pueden estar relacionados con una pérdida auditiva, la exposición al ruido, determinados medicamentos, problemas del oído o enfermedades del sistema auditivo. En algunos pacientes también puede existir una influencia de la región cervical o de la articulación temporomandibular, conocida como ATM.
La valoración del otorrino es el primer paso
Antes de iniciar un tratamiento manual, se recomienda consultar con un otorrinolaringólogo. La valoración médica y, cuando esté indicada, una audiometría permiten comprobar si existe hipoacusia y precisar el diagnóstico.
¿Qué relación tienen los acúfenos con el cuello y la mandíbula?
En determinados pacientes, la intensidad o el tono del acúfeno cambia al mover el cuello, apretar los dientes, abrir la boca o modificar la postura. También puede coincidir con dolor cervical, rigidez, bruxismo o molestias en la ATM.
Este cuadro se denomina acúfeno somatosensorial. Se considera que las señales procedentes de la musculatura, las articulaciones cervicales y la región mandibular pueden influir en los circuitos nerviosos relacionados con la percepción auditiva.
Algunos datos que hacen pensar en este componente son:
- Aparición o empeoramiento simultáneo del acúfeno y del dolor cervical o mandibular.
- Cambios en el sonido al mover el cuello o la mandíbula.
- Bruxismo o tensión frecuente de la musculatura masticatoria.
- Dolor o limitación al abrir la boca.
- Rigidez o dolor en las cervicales altas.
- Cefaleas, mareos o sensación de presión alrededor del oído.
- Empeoramiento relacionado con determinadas posturas.
Estos hallazgos orientan la valoración, pero por sí solos no sustituyen el diagnóstico médico.
¿Cómo se valora un paciente con acúfenos?
En DMO Clinique, la primera consulta comienza con una anamnesis detallada. Es importante conocer:
- Cuándo apareció el acúfeno y desde cuánto tiempo está presente.
- Si es continuo o intermitente.
- Su intensidad y frecuencia.
- Si se percibe en un oído o en ambos.
- Si existe pérdida de audición.
- Si dificulta conciliar el sueño o despierta al paciente durante la noche.
- Si cambia con los movimientos del cuello, la mandíbula o al apretar los dientes.
- Si se acompaña de dolor cervical, bruxismo, cefaleas, mareos o molestias mandibulares.
Después se valora la movilidad de la columna cervical, especialmente de la región cervical alta, el estado de la musculatura superficial y profunda del cuello y el funcionamiento de la ATM.
También se exploran la musculatura masticatoria, la apertura de la boca, la presencia de dolor o ruidos articulares y la posible relación entre estos hallazgos y los cambios en el acúfeno.
¿En qué consiste el tratamiento?
Cuando la valoración indica que puede existir una influencia cervical o temporomandibular, el tratamiento se adapta a los hallazgos de cada paciente.
Puede incluir:
- Técnicas manuales dirigidas a disminuir la tensión de la musculatura superficial y profunda de la región cervical.
- Tratamiento específico de las cervicales altas cuando existe rigidez o pérdida de movilidad.
- Relajación de los músculos relacionados con la ATM y la masticación.
- Movilización suave de la mandíbula y de la región cervical.
- Ejercicios personalizados para mejorar la movilidad, el control muscular y la postura.
- Recomendaciones para reducir el apretamiento mandibular y controlar los factores que aumentan la tensión.
El objetivo no es actuar directamente sobre el oído, sino tratar las alteraciones cervicales o mandibulares que podrían estar influyendo en la percepción del acúfeno.
¿Puede mejorar el acúfeno con fisioterapia u osteopatía?
No todos los acúfenos responden al tratamiento manual. Los pacientes que tienen dolor cervical, problemas de ATM, bruxismo o variaciones del sonido con los movimientos parecen tener más posibilidades de beneficiarse.
Algunos estudios han observado una reducción de la intensidad o de las molestias asociadas al acúfeno después de un tratamiento combinado de fisioterapia cervical, ejercicios y terapia manual. También se han encontrado resultados favorables en pacientes con acúfenos asociados a trastornos de la ATM.
Un tratamiento adaptado a cada paciente
Cada acúfeno presenta unas características diferentes. Por eso, la valoración no se limita al sonido que percibe el paciente. También se tienen en cuenta su evolución, el descanso, el estado de la región cervical, el funcionamiento de la ATM y la presencia de otros síntomas asociados.
Cuando se identifica un posible componente cervical o mandibular, el tratamiento manual busca reducir las tensiones, recuperar la movilidad y mejorar el equilibrio funcional de estas regiones.
La evolución se valora de forma progresiva, observando los posibles cambios en la intensidad, la frecuencia y la tolerancia al acúfeno, así como en el dolor cervical, las molestias mandibulares, las cefaleas o los mareos.
Este seguimiento permite adaptar el tratamiento según la evolución y la respuesta de cada paciente.